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R3 reduce, reutiliza, recicla

Todos los productos o servicios que consumimos provienen de la naturaleza. El uso indiscriminado de estos productos ha provocado serios daños a los ecosistemas y una constante pérdida de los recursos naturales. Ante este panorama, la sala tiene como objetivo propiciar la conciencia sobre nuestros hábitos de consumo y promover la práctica de las 3 r’s: reduce, reutiliza y recicla.
Además de advertir nuestra situación como sociedad, en la sala se encuentran alternativas prácticas para conservar el ambiente y comprender que la solución es una responsabilidad compartida entre individuos, instituciones, empresas y gobiernos.
Una vida amable con el planeta depende de las acciones de todos los días.

Ideas centrales: agua, aire, basura, biodiversidad, consumo, ecosistemas, huella ecológica, papel, plástico, reducir, reciclar, residuos sólidos, reutilizar, servicios ambientales.

La sala cuenta con las siguientes secciones.

Biodiversidad y el deterioro causado por el hombre
Todos los seres vivos dependemos de los ecosistemas para satisfacer nuestras necesidades. A este conjunto de beneficios que obtenemos de los ecosistemas y de otras especies, lo llamamos servicios ambientales. El recorrido por esta sección hace evidente los innumerables ejemplos de servicios ambientales que obtenemos día a día: desde bienes materiales como el aire que respiramos, los alimentos que consumimos, o la materia prima con la que están hechos los muebles en casa; hasta algunos procesos ambientales complejos como la captación y retención del agua, la mitigación de algunos efectos contaminantes, o la protección de los rayos ultravioleta.

El abuso de nuestro entorno
Recursos naturales como el agua, el aire, el suelo y la biodiversidad no son infinitos y cuidarlos se convierte en una tarea sustancial. En esta sección se propicia la reflexión respecto a nuestras conductas con relación al uso y consumo de recursos y productos.
En particular, se puede ver que el agua que utilizamos no se limita únicamente a la que ocupamos al bañarnos y preparar los alimentos o al beberla ya que todo lo que consumimos -bienes, productos, servicios- también necesita agua para su producción. Por ejemplo, en la producción de carne se hace uso del vital líquido en todo momento: se requiere agua para el riego de los pastizales con que se alimenta al ganado; el animal necesita beber agua a lo largo de su vida; se utiliza agua para mantener limpio al animal y los establos; también se ocupa agua para limpiar la carne cuando la están procesando… y el recuento sigue hasta que finalmente tenemos un trozo de carne en nuestra mesa.
El buen aprovechamiento del agua es un reto que todos debemos afrontar con cambios en nuestra vida diaria.

¿Qué puedo hacer yo?
Para proteger el ambiente las soluciones están al alcance de nuestras manos y el mejor momento para empezar es ahora. En esta sección se plantean diferentes estrategias que nos permiten reducir los residuos sólidos que desechamos, generar menos basura, cuidar el agua y el aire. La clave está en reducir, reutilizar y reciclar los productos y servicios que utilizamos.

Las acciones individuales nos benefician a todos, y no hay que olvidar que sólo tenemos un planeta, y que lo compartimos con muchos otros seres vivos. Sólo es cuestión de tomar la decisión.